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Los tres príncipes de Serendip, el nacimiento de la Serendipia.


La serendipia, deriva del inglés "serendipity", neolísmo acuñado por Horace Walpolen en 1754, a partir del cuento tradicional persa llamado "Los tres príncipes de Serendip".
Incluido en el libro de poemas de Hasht Bihisht, Ocho Paraísos, de Amir Kushram (1302).


SERENDIPIA O DESCUBRIMIENTO REALIZADO POR ACCIDENTE O CASUALIDAD.

SI ALGO NO FUNCIONA COMO ESPERÁBAMOS PUEDE CONVERTIRSE EN UNA OPORTUNIDAD.




LOS TRES PRÍNCIPES DE SERENDIP

En los antiguos tiempos, existió en el país de Serendippo, en el Lejano Oriente, un rey grande y poderoso llamado Giaffer.
Tenía tres hijos que le eran muy queridos. Y como era muy buen padre y estaba muy preocupado por su educación, decidió que debía dejarles no sólo un gran poder, sino además toda clase de virtudes de las cuales están muy necesitados los príncipes.

Para proporcionarles los mejores tutores, el rey recorrió toda la isla hasta que reunió una cantidad de sabios especializados en distintos campos. Y a ellos confió el adiestramiento de sus hijos, quienes, como estaban dotados de una gran inteligencia, pronto adquirieron los más completos conocimientos en artes y ciencias.

Logrado esto, los tutores lo informaron al rey, quien se mostró escéptico. De tal modo, convocó al primogénito y le informó se deseo de retirarse a un monasterio, y dejarle el mando, a lo que éste rehusó; e igual hicieron los otros dos hijos.

Asombrado el rey de la prudencia mostrada por sus hijos, decidió enviarlos a un largo viaje para que le sumaran experiencia empírica. Simuló enojo y los desterró de Serendip. Así, iniciaron su peregrinación y salieron del reino hasta llegar al de un emperador muy grande y poderoso, llamado Beramo.  

(Nota: lo que sigue es el relato de lo sucedido, en formato diálogo entre un maestro y su discípulo, obtenido de una fuente diferente)

El discípulo miró al maestro en la profundidad de la tarde.

- "Maestro, ¿es bueno para el sabio demostrar su inteligencia?"

- "A veces puede ser bueno y honorable permitir que los hombres te rindan honores."

- “¿Sólo a veces?”

 - “Otras puede acarrearle al sabio multitud de desgracias. Eso es lo que les sucedió a los tres Príncipes de Serendip, que utilizaron distraídamente su inteligencia. Habían sido educados por su padre, que era arquitecto del gran Shá de Persia, con los mejores profesores, y ahora se encaminaban en un viaje hacia la India para servir al Gran Mogol, del que habían oído su gran aprecio por el Islam y la sabiduría. Sin embargo, tuvieron un percance en su camino.”

- “¿Qué les pasó?”

- “Una tarde como esta, caminaban rumbo a la ciudad de Kandahar, cuando uno de ellos afirmó al ver unas huellas en el camino: “Por aquí ha pasado un camello tuerto del ojo derecho".

- “¿Cómo pudo adivinar semejante cosa con tanta exactitud?”

- “Había observado que la hierba de la parte derecha del camino, la que daba al río, y por tanto la más atractiva, estaba intacta, mientras la de la parte izquierda, la que daba al monte y estaba más seca, estaba consumida. El camello no veía la hierba del río.”

- “¿Y los otros príncipes?”

- “El segundo, que era más sabio, dijo: “le falta un diente al camello.”

- “¿Cómo podía saberlo?”

- “La hierba arrancada mostraba pequeñas cantidades masticadas y abandonadas.”

- “¿Y el tercero?”

- “Era mucho más joven, pero aun más perspicaz, y, como es natural, en los hijos pequeños, más radical, al estar menos seguro de sí mismo. Dijo: “el camello está cojo de una de las dos patas de atrás. La izquierda, seguro"

- “¿Cómo lo sabía?”

- “Las huellas eran más débiles en este lado.”

- “¿Y ahí acabaron las averiguaciones?”

- “No. El mayor, picado en esta competencia, afirmó: “por mi puesto de Arquitecto Mayor del Reino que este camello llevaba una carga de mantequilla y miel.”

- “Pero, eso es imposible de adivinar.”

- “Se había fijado en que en un borde del camino había un grupo de hormigas que comía en un lado, y en el otro se había concentrado un verdadero enjambre de abejas, moscas y avispas.”

- “Se trata de un difícil reto para los otros dos hermanos.”

- “El segundo hermano bajó de su montura y avanzó unos pasos. Era el más mujeriego del grupo por lo que no es extraño que afirmara: "En el camello iba montada una mujer". Y se puso rojo de excitación al pensar en el pequeño y grácil cuerpo de la joven, porque hacía días que habían salido de la ciudad de Djem y no habían visto ninguna mujer aún.”

- “¿Cómo pudo saberlo?”

- “Se había fijado en unas pequeñas huellas de pies sobre el barro del costado del río.”

- “¿Por qué había bajado? ¿Tenía sed?”

- “El tercer hermano, absolutamente herido en su orgullo de adolescente por la inteligencia de los dos mayores, afirmó: "Es una mujer que se encuentra embarazada, hermano. Tendrás que esperar un tiempo para cumplir tus deseos".

- “Eso es aún más difícil de saber.”

- “Se había percatado que en un lado de la pendiente había orinado pero se había tenido que apoyar con sus dos manos porque le pesaba el cuerpo al agacharse.”

- “Los tres hermanos eran muy listos.”

- “Sin embargo, su sabiduría les trajo muchas desgracias.”

- “¿Por qué?”

- “Por su soberbia de jóvenes. Al acercarse a la ciudad, contemplaron un mercader que gritaba enloquecido. Había desaparecido uno de sus camellos y una de sus mujeres. Aunque estaba más triste por la pérdida de la carga que llevaba su animal, y echaba la culpa a su joven esposa que también había desaparecido.”

- “¿Era tuerto tu camello del ojo derecho?”, le dijo el hermano mayor.

- “Sí”, le dijo el mercader intrigado.

- “¿Le faltaba algún diente?”

- “Era un poco viejo”, dijo rezongando, “ y se había peleado con un camello más joven.”

- “¿Estaba cojo de la pata izquierda trasera?”

- “Creo que sí, se le había clavado la punta de una estaca.”  - “Llevaba una carga de miel y mantequilla.”

- “Una preciosa carga, sí.”

- “Y una mujer.”

- “Muy descuidada por cierto, mi esposa.”

- “Qué estaba embarazada.”

- “Por eso se retrasaba continuamente con sus cosas. Y yo, pobre de mí, la dejé atrás un momento. ¿Dónde los habéis visto?”


- “No hemos visto jamás a tu camello ni a tu mujer”, buen hombre, le dijeron los tres príncipes riéndose alegremente.  El discípulo también rió.

- “Eran muy sabios.”

- “Sí, pero el buen mercader estaba muy irritado. Cuando los vecinos del mercado le dijeron que habían visto tres salteadores tras su camello y su mujer, los denunció.”

- “¡Pero, ellos tenían razón!”

- “Los perdió su soberbia juvenil. Habían señalado todas esas características del camello con tanta exactitud que ninguno les creyó cuando afirmaron no haber visto jamás al camello. Y se habían reído del mercader, había muchos testigos. Fueron llevados a la cárcel y condenados a muerte ya que en Kandahar el robo de camellos es el peor delito, más que el rapto de esposas.”

- “¡Qué triste destino para los sabios!”

- “La cosa no acabó tan mal. La esposa se había escapado, y pudo llegar antes de que los desventaran en la plaza pública, como era costumbre para castigar a los ladrones de camellos. El poderoso Emir de Kandahar se divirtió bastante con la historia y nombró ministros a los tres príncipes. Por cierto, que el segundo hermano se casó con la muchacha, que estaba bastante harta del mercader.”

- “La sabiduría tiene su premio.”

“La casualidad los salvó y aprendieron a ser mucho más prudentes a la hora de manifestar su inteligencia ante los demás.” 

Si quieres saber más "serendipia" no te puedes perder en Las Leyes que Gobiernan las ideas el post:  Serendipia, la madre de la creatividad

Un mes una imagen - Abril 2015

Un mes una imagen llegan con el mes de Abril!!
Este mes he escogida una preciosa imagen con inspiración industrial con rascacielos, espero que os guste, porque un cielo gris no siempre tiene que ser triste.


¿Qué es un acto de valentía?


No soy capaz de escribir literalmente la frase, pero una gran amiga me dijo una frase sobre el valor que hizo que se me pusieran los pelos de punta. Y esto me hizo pensar, ¿qué es ser valiente? seguro que encontraríamos tantas definiciones como personas.

¿Una retirada a tiempo también puede ser un acto de valentía?, ¿A quién consideramos valiente? o lo que es más importante ¿qué consideramos un acto de valentía?

Curiosamente es un nombre “femenino” que define la determinación para enfrentarse a situaciones arriesgadas o difíciles, así de simple, me impresiona mucho como una sola palabra puede tener tanta fuerza, “VALENTIA”. Desgraciadamente opino que es una de las muchas palabras que están perdiendo su valor, su fuerza., a pesar de su belleza.  

Nuestra capacidad ha disminuido en los últimos años, el flujo constante de información que recibimos hace menguar algunas de nuestras capacidades en detrimento del incremento de otras, cada vez necesitamos que el impacto recibido sea mayor para sorprendernos, para ilusionarnos, y lo que a mi parecer es mucho peor, nuestra capacidad de reconocer un acto de valentía. 

Cada vez nos resulta más complicado percibir actos de valentía en nuestra cotidianidad, necesitamos que los actos sean extravagantes, épicos, arriesgados, osado, atrevido, incluso peligroso, para que los etiquetamos de “actos de valentía”, esto me produce cierta tristeza. 

Algunos de los sinónimos que podemos encontrar de la palabra valentía serían coraje, valor, temple. Y me pregunto, acaso no es valiente la madre que saca prácticamente sola a diario a su hijo? acaso no es valiente decir adiós a tiempo? acaso no es valiente el que se levanta cada día para salir a trabajar? acaso no es valiente el niño que tras días de estudiar aprueba un examen? acaso no es valiente enfrentarse a los propios temores? acaso no es valiente saber decir que no? acaso no es valiente saber reconocer una equivocación? acaso no es valiente tomar decisiones? ¿es posible que estemos desmereciendo la fuerza de la “VALENTIA”? Recordemos “determinación para enfrentarse a soluciones arriesgadas o difíciles”. 


Exacto, valiente puede ser cualquiera, empezando por ti, pasando por el amigo con el que acabas de hablar, incluso el desconocido que tienes al lado. Esto es un llamamiento a nuestro criterio, a nuestra forma de ver las cosas, a nuestro pensamiento crítico, no olvidemos dar el valor y la importancia a los pequeños detalles que marcan la diferencia en las personas, reconozcamos los pequeños actos de valentía, y me reafirmo:

“No porque parezca que no se está esforzando, no estés delante de un gran acto de valentía, quizás este luchando con el mayor de los enemigos, él mismo” 


¿De qué estamos hablando? Hablemos con propiedad.

Se dice que las personas somo incapaces de no comunicar, ya sea a través de nuestro lenguaje verbal o nuestro lenguaje corporal, las personas somos una fuente inagotable de información. Esta afirmación, personalmente me encanta, pero me hace cuestionarme la comunicación verbal. Es decir, cuando hablamos, ¿de qué estamos hablando? creemos mantener un diálogo con nuestros amigos de una forma espóntanea y tranquila sobre temas de mayor o menor trascendencia. Tenemos una disputa con otro conductor, mientras intentamos llegar al trabajo por la mañana. 

Sin duda hay 4 palabras que describen a la perfección nuestras formas de comunicar, o mantenemos un diálogo, o entramos en polémica, tal vez tengamos una disputa, o regalemos una diatriba de lo más trabajada, o mantengamos una controversia con nuestro superior. 

Solemos utilizar las 4 palabras según nos convenga, somos así de anarquicos con el lenguaje, lo utilizamos como nos apetece, cuando nos apetece, y porque determinados conceptos nos suenan mejor que otros en un determinado contexto. 

Desde Opina, es gratis queremos lanzar una campaña, y utilizando los terminos de Adelino Cattani, Profesor de Poética y Retórica de la Universidad de Padua, comenzamos esta iniciativa, “hablemos con propiedad”.
  • Diálogo: conversación con alguien o razonamiento verbal junto a otro interlocutor con la intención de buscar alguna verdad, o llegar a una conclusión.
  • Polémica: viene a ser un debate con ciertos atisbos de agresividad, que no violencia o irredubtibilidad. 
  • Controversia: divergencia de opiniones contínua, encendida y referida a intereses. 
  • Disputa: debate doctrinal o académico
  • Diatriba: debate áspero, polémico, teórico , erudito o filosófico. 

Bastante simple, ¿verdad?, cuando estás ante alguien que mientras intenta imponer su criterio, resuelve finalizar la conversación con la afirmación, “esto es un dialogo”, podrás recitarle una diatriba sobre la definición de dialogo, para iniciar una polémica, que sin duda te brindará la vía directa hacía la controversia, y cuando este totalmente exahusto y aburrido, te darás cuenta que estás ante una disputa. 

Exacto! hablar con propiedad es totalmente agotador, apostaría que al final del día serías capaz de enumerar como mínimo 5 ejemplos de cada termino, seguramente, si hicieras este ejercicio te sorprenderías de ver que incluso el número puede elevarse exponencialmente. 


Personalmente concluyo que, a través de cualquiera de los terminos que hemos descrito brevemente, nuestro objetivo siempre es el mismo, convencer, persuadir, en definitiva “tener razón”, nos encanta tener razón, vivimos y luchamos para tener razón, pero, después de hacer el ejercicio al final del día, y ver, que hemos gastado un volúmen de energia y paz importantísima, para ¿sólo tener razón?, si analizamos y lo miramos con perspectiva, tal vez lleguemos a la siguiente conclusión, “sé selectivo en tus batallas, a veces tener paz es mejor que tener la razón". 

En definitiva, la razón la tenemos todos, aunque cada uno tiene la suya, pero, ¿todos tenemos la paz?


Libertad.


Libertad, concepto ambiguo en si mismo,con numerosas interpretaciones en todavía más numerosas escuelas de pensamiento y filósofos, lo podemos considerar un estado en el cual los individuos pueden decidir, haciéndose responsable de sus actos, o también podríamos definirla de una forma mucho más sencilla, con una simple palabra, una palabra capaz de definir a la perfección la libertad… utopia.

Paradigma de lo fantástico la ya tan gastada palabra libertad, los individuos jamás tendrán la capacidad de vivir bajo sus propias ideas, jamás podrán decidir por si solos pero si tienen la obligación de responder por sus actos, maravillosa nuestra sociedad que nos exige el cumplimiento de normas, leyes, sin tener oportunidad de librarnos y decidir sobre las mismas, puesto que tal y como dice la ley el desconocimiento de la misma no te exime del cumplimiento, y mucho menos opinar sobre ella, y a pesar de estar supeditados a toda clase de normas e imposiciones todavía pretender vendernos el sueño de que somos individuos libres!!

Jamás seremos libres mientras no rijamos por horarios, jamás seremos libres mientras existan las obligaciones constitucionales, jamás seremos libres si toda nuestra existencia esta dirigida por factores externos que no podemos controlar, pero nos encontramos con la contradicción de las contradicciones, la libertad tiene un precio y el precio no es otro que la libertad en sí misma, los derechos de unos siempre empiezan donde finalizan los derechos de otros, y así nos dedicamos a vivir una vida en la cual buscamos el sentido a conceptos filosóficos, como libertad, felicidad, que ninguno de nosotros somos capaces de reconocer como algo propio, que no somos capaces de describir, somos esclavos de nosotros mismos de nuestros propios deseos y eso justamente nos impide ser felices porque la esclavitud en si misma, nos provoca una sensación de desgracia que no somos capaces de rechazar, la única sensación con la que a menudo sí nos sentimos familiarizados, somos desgraciadamente libres en bellas jaulas de oro construidas especialmente para nosotros.