Ahora me enfado y te dejo.

Seguro que muchos estáis familiarizados con expresiones como "actitud infantil", "pataleta", "contento como un niño con juguete nuevo", entre otras muchas que nos recuerdan que los adultos nunca dejamos del todo el niño que fuimos.

Personalmente pienso que es positivo, matizo, de vez en cuando y dependiendo del contexto, debemos darle riendas a ese niño interior que todos tenemos; en mi caso le voy a dar permiso a mi niña interior para que me acompañe hoy, que coja la metralleta rosa, y sea la que lidere está última pataleta.

Os pondré en contexto, cada día mientras me tomo mi primer café, cojo mi smartphone o mi tableta, (no voy dar publicidad gratuita a Apple en este foro) abro mi aplicación de Twitter, y recorro el timeline embebiendo la diversidad de noticias y comentarios que este me ofrece, disfruto activando mi adormilado cerebro con este ritual matutino. Es curioso como mi estado de ánimo en cuestión de segundos puede recorrer una gran diversidad de sensaciones y emociones, diversión, indiferencia, sorpresa, tristeza, ternura, en algunos casos enfado, y en otros, enfado irracional e infantil, es decir "una pataleta" en toda regla!! Y cuando esto sucede, cierro los ojos, respiro hondo, y le digo a esa niña pequeña de ojos negros y grandes, con dos coletas, una a cada lado, agarradas con gomas del pelo adornadas con dos bolitas rojas cada una, vale, tu ganas esta vez puedes acompañarme, y la dejo al mando.

Hoy mi "pataleta" va dirigida hacia los Sres. de el Periódico, aquellos que seáis seguidores en Twitter de este periódico habréis detectado que todas sus noticias a través de Twitter están incompletas, y esto a mi personalmente ya me molesta bastante, es muy sencillo; entras en tu timeline ves el tweet con un titular o una introducción que llama tu atención, con las expectativas por las nubes, especulando sobre el contenido de la noticia, deseoso de ver que se esconde tras ese titular que hace que tu cerebro se active y se ponga en marcha para dedicarle toda tu atención.

Posiblemente y sobredimensionando el ejemplo para hacerlo más claro, es como el día de reyes, ibas la cabalgata con los pajes que hacían puntería con los allí presentes lanzando de forma certera caramelos, te ibas a dormir pronto, el único día del año en el que te mostrabas complacido de irte a la cama cuando tus padres te lo decían, procurando ser obediente y diligente en todo lo que se te pidiera, no se fueran a torcer las cosas en el último momento. Y cuando al fin llega la mañana de reyes saltabas de la cama y salías corriendo en dirección a los regalos, y tras desenvolver uno a uno los paquetes envueltos con papel brillante y de colores, dentro de todos y cada uno de ellos no hubiera nada o lo que podría ser peor, calcetines con una banda roja y azul, o camisetas abanderado!

Justamente en ese mismo momento llega la batería de emociones más indeseables, sopresa negativa, frustración, enfado o ira, decepción, tristeza y finalmente la temida indiferencia.

Gurús del marketing y grandes corporaciones tienen bien aprendida esta lección, saben que el éxito de sus campañas, radican en una correcta gestión de las emociones del consumidor y lo más importante saber cumplir con las expectativas del mismo, sabedores del peligro que supone exacerbar las expectativas y no cumplirlas, generar una expectación que finalmente no se corresponde con el resultado final.

¿Hay algo peor que los consumidores decepcionados?, pueden convertirse en al campaña viral que destruya tu plan de marketing más elavorado, regalandole a tu competencia un montón de usuarios enfadados dispuestos a serte infiel por muy poco, pues dado su nivel de decepción hace que por poco que le ofrezca la competencia ya será más que suficiente para fidelizarlos, en definitiva "tú" les has decepcionado, y "tú competencia" les ha consolado en un momento de fragilidad, ese momento en el que nuestras emociones nos hacen realmente vulnerables, ese momento en el que el subconsciente grita "tú si que me entiendes, y me das lo que necesito, y no como X" en el momento en que tu cliente/consumidor/usuario rellena el espacio que ha dejado tu negligencia con tu increíble incapacidad de gestionar las expectativas, estás perdido!

Y esto es justamente lo que a mi me ha sucedido, los Sres. del Periodico, me han decepcionado, me han estado dando muestras de lo más jugosas a lo largo de bastante tiempo en twitter, noticias y más noticias con sus titulares me llamaban poderosamente la atención, y cuando finalmente accedia a la noticia, ese momento en el que ya estás en la primera parte del artículo, llega ese link que indica... "si quieres leer la noticia completa date de alta en E-Periodico" pero claro bajo un módico precio.

Pues va a ser que no, lo que más me apasiona de la era de internet es el acceso libre y gratuito de la información, para personas ávidas de información es el paraiso, y plataformas como twitter son como el menú con los mejores platos del día, en el que eliges cual deboras en cada momento, no hay nada que me indigne más que cuando manipulan mis expectativas y/o emociones, y así es justamente como me he sentido, así que yo personalmente dejo de seguir todas las secciones de El Periodico, no quiero volver a tener la sensación de que los reyes me han traído un bonito regalo envuelto en un llamativo y precioso papel con un gran lazo, y que al abrirlo me encuentro un horroso jersei de lana de esos que pican, o cualquiera de los terribles regalos que temíamos en la niñez, y que por desgracia todos en algún momento hemos recibido.

Así que sacando a la niña que llebo dentro, con el ceño fruncido y los puños apretados con las brazos estirados a los lados del cuerpo, les pego una patada a los Sres. de el Periódico en la espinilla, y me voy corriendo a los brazos de cualquiera de sus competidores que estarán encantados de seguir consolandome, y orgullosos de que pueda seguir contandole a todo aquel que me quiera escuchar, mi última pataleta infantil, desde luego, pero como ya he dicho es sano de vez en cuando sacar esa actitud infantil; así que sólo me queda sorberme los mocos después del disgusto y el enfado, y consolarme con los caramelos que me ha dado la competencia mientras me acaricia con mimo la cabeza, y me dice no te disgustes, nosotros no te decepcionaremos, nosotros te daremos toda esa información que tanto te gusta, mientras se instala en mi subconsciente "tú si que me entiendes, no como El Periódico, que me da un trozo de caramelo y luego me lo quita".

Personalmente elijo a la competencia, aquellos que la mañana de reyes me meteran en el reluciente paquete una barbie o el último modelo de lego, personalmente elijo aquellos que en el menú del día me incluyen aquellos platos que me pueda comer enteros, y que además me han consolado cuando más decepcionada estaba.

¿Tú que eliges?...

 

ADOLESCENTES. SÍ! TE ODIA...


Incontables son los libros que se han escrito sobre los adolescentes, y para los adolescentes, es la peor etapa que atraviesa uno en su vida, tanto cuando es el afectado, es decir el propio adolescente, o más adelante cuando eres padre.

Me parece digno de elogio todos los libros que se han escrito al respecto, desde los que se centran en bases más científicas que detallan en un argot imposible, los procesos químicos, mentales y cerebrales que se suceden, dando como resultado acné, descontrol hormonal, descubrimiento de la sexualidad, e hipersensiblidad de las emociones.

Después nos encontraríamos los llamado "autoayuda", y bueno sobre estos darían para un libro de 90 páginas y seguiría sin entender el porque de muchos de ellos, la gran mayoría te dan trucos, normalmente poco eficaces, o te dan, como les gusta llamar, "herramientas"   o "recursos", para mantener un diálogo o llegar a comprender a tu hijo, o lo que es más difícil si cabe en esa edad, convertirte en el amigo de tu hijo.

Personalmente creo que resultaría mucho más sencillo asumir las siguientes afirmaciones.

- Es un proceso temporal.
- Es un proceso cíclico.
- No hay nada absolutamente que puedas hacer para evitarlo, y por último pero el más importante.
- Asumir la certeza, SI! Tu hijo te odia!

Recientemente llegué a una conclusión, no se ha escrito sobre la mejor "herramienta", "recurso" o el "truco" para entender, incluso mejorar la relación con ese pequeño monstruo en el que se ha convertido tu hijo adolescente. LA MEMORIA.

Las personas alardeamos de ser capaces de asumir conocimientos, de obtener complejas carreras universitarias que absorben cantidad de años de nuestra vida, de vivir experiencias que nos dan conocimientos para nuestro día a día y nuestra vida. Pero...nos olvidamos de algo muy importante, algo vital para que todos esos conocimientos no sean únicamente carpetas en nuestro cerebro, contenedores de conocimiento, que acumulan polvo año tras año, pasando a convertirse en inservibles, recordar que los tenemos!!!

No hay nada que sea más efectivo que la experiencia, pero de nada nos sirve si nos la olvidamos en un cajón, ¿a caso nosotros, que hoy nos consideramos víctimas de nuestros adolescentes, no lo hemos sido también? Y ahora seguramente me estaréis respondiendo, yo no hacía lo que hace mi hijo, yo no era así, y a esta afirmación siento decirte amig@ y ser tan tajante, MENTIRA.

Preguntemos a nuestros padres, y seamos sinceros con nosotros mismos, dejando de lado el autoengaño, la autocomplaciencia, vaya! ¿tendrán algo que ver estás dos últimas palabras con los libros de autoayuda?... repito, esto para más adelante.

Lo siento, es una gran verdad absoluta como pocas, y recurriendo a esa gran herramienta llamada memoria, recuerdo lo siguiente:

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros. - Sócrates (470 AC-399 AC)

Así que ante la evidencia de que el "hoy en día" de Sócrates es nuestro hoy en día, sólo nos queda algo básico, recordar que nosotros ahora somos "víctimas", si lo queréis llamar así, de lo que ayer hicimos a nuestros padres. Algunos lo pueden llamar justicia divina, otros lo llamaran venganza, otros lo llamaran simplemente vida, es así de sencillo la vida es cíclica, y por mucho que nos guste sentirnos seres creativos en definitiva seguimos el ciclo de la vida desde hace millones de años.

Nacemos, somos criaturas inútiles e indefensas, totalmente dependientes de nuestros padres, empezamos a crecer, convirtiéndonos en niños menos indefensos, y con pocas ideas buenas, para la intranquilidad de los padres, que siguen viéndonos como seres desvalidos, en realidad esto no cambia ni cuando llegues a los 60 años.
Sin remedio llegamos a la adolescencia o también llamada "la edad del pavo" en el que dejamos de ser criaturas inútiles, indefensas y creativas para atormentar a nuestros padres.
Una vez dejas atrás esa etapa, te conviertes en adulto, buscando una pareja genéticamente apropiada para reproducirte, tienes tus propios hijos, y empiezas el ciclo de nuevo, pero esta vez como espectador no como implicado. Desgraciadamente el final es de lo más parecido al principio, te conviertes en una criatura anciana inútil e indefensa, totalmente dependiente de los fármacos.

En realidad el proceso de una persona se podría traducir de una forma muy sencilla:

Niño (0 a 10 años): Mi padre es un héroe, lo sabe todo, siempre tiene razón!
Chico (10 a 13 años): Creo que mi padre se equivoca, es posible que no siempre tenga la razón.
Adolescente (14 a 16 años): Mi padre no tiene ni idea de nada, chochea, es un pesado y me amarga la vida.
Joven (17 a 25 años): Es posible que mi padre tenga razón, tal vez le consulte sobre este tema.
Adulto(A partir de los 30): Joder!! que razón tenía mi padre!!!

Desde luego, aquí caben excepciones de problemas mucho más graves que derivan de adolescentes conflictivos, pero no entraremos en detalle, nos centraremos en generalidades, por suerte o por desgracia, las generalidades abundan más que las  individualidades.

En definitiva nuestros hijos adolescentes están haciendo y se comportan como deben hacerlo, es el ciclo de la vida, y la mejor manera de entender las reacciones o comportamiento de nuestros adolescentes es recordar que nosotros también lo fuimos, recordemos como nos sentimos, con las hormonas revolucionadas, empiezan hacerse adultos y se enfrentan a cosas nuevas, así como lo pensamos nosotros, ellos también lo piensan, que ya saben todo lo que necesitan para ser autofucientes, (pobres ingenuos!! jajaja)

Al recordar como nos sentimos siendo adolescentes, como nos sentimos ante las broncas y las charlas, los desamores, las decepciones, las primeras tomas de decisiones, tal vez cuando seamos capaces de recoger toda esa información, seamos capaces de comunicarnos con nuestros hijos. Sin duda no hay tarea más difícil que la de ser padre, pero padres no olvidéis lo complicado que os resultó ser hijos, esta posiblemente sea, utilizando argot empresarial, nuestra ventaja competitiva, conocemos los dos ámbitos de actuación "el de padre" y "el de hijo adolescente".

La conclusión sería, sí! tu hijo adolescente te odia, pero... tanto como tú odiaste a tus padres!

Así que adelante recoge del archivo el expediente del "yo adolescdente" para que te ayude a empatizar con tu hijo, es difícil ser padre/amigo pero es posible, solo hace falta tiempo, constancia y memoria. 

SI NO FORMAS PARTE DE LA SOLUCIÓN, FORMAS PARTE DEL PROBLEMA

Tanto la prensa como los noticiarios dieron cobertura hace unas semanas a un terrible sucedo sobre una chica canadiense, Amanda Todd, que en plena desesperación decidió quitarse la vida, a la vista de todos aquellos que quisieran ser testigos.

Amanda Todd
Un suceso trágico, sin duda, de no ser así tampoco hubiera recibido la cobertura mediática que obtuvo. Nuestra sociedad es así, el problema existe, pero hasta que no supone una desgracia que merezca salir en prensa y noticiarios no es problema, y ahora reabrimos viejos debates, con viejos puntos de vista y viejas opiniones.

Reabrimos el debate sobre el "Bullyng" y acoso a menores en redes sociales, posiblemente todos estéis familiarizados con el bullyng, de no ser así, es muy simple de explicar, posiblemente no tanto de entender, es lo que antes llamábamos acoso escolar, hostigamiento por parte de menores a otros menores, compañeros de colegio, instituto, etc. 

En los últimos días hemos podido ver, leer y recibir noticias sobre esta chica canadiense, testimonios de adolescentes que cuentan sus experiencias, situaciones que les superan, que les hacen cuestionarse quienes son, incluso llegando a creer ser merecedores de semejantes vejaciones. 

Desde luego no es algo nuevo, pero en la era de la información y con lo sofisticados que nos hemos vuelto, adaptándonos cada vez más el espanglish, lo que ayer era el acoso escolar hoy es el bullyng. Así como ha evolucionado la palabra también ha evolucionado la forma de sufrirlo e infligirlo. 

Podríamos realizar un amplio estudio psicológico sobre los tipos de acoso que un niño o adolescente puede sufrir, bloqueo social, hostigamiento, coacción, exclusión social, intimidación, amenaza a la integridad. Todas ellas sin duda verdaderos problemas en esas personitas que las sufren a diario, aquello que a los adultos les puede parecer cosas  de niños pueden ser situaciones críticas que ellos mismos no son capaces de gestionar, que en el mejor de los casos convertirá a ese pequeño en alguien huraño y resentido, en el peor de los casos encontrará la solución en quitarse la vida. Sin duda ninguna de las dos opciones me resultan asumible. 

Hoy a demás cuentan con herramientas para amplificar al mundo entero sus acciones, tanto los que acosan como los que son acosados, cuentan con redes sociales y servicios de mensajería instantánea. Parece ser que ahora estas novedades son el gran problema, "expertos y entendidos" los pongo en entrecomillados por varios motivos que darían para otro artículo y ahora no viene al caso, consideran que redes sociales y otras formas de comunicación son los grandes responsables de estas situaciones, y que deberían tomarse las pertinentes medidas para regular su uso, e incluso exigirles las correspondientes responsabilidades. Esto a mi me resulta realmente increíble, y justamente está afirmación es uno de los motivos de mi entrecomillado, el acoso existe y siempre ha existido, y es cierto que ahora ha incrementado exponencialmente, o no, tal vez simplemente utilicen todos aquellos recursos que ahora tienen a su alcance de los que antes no disponían.

Una vez más como sociedad delegamos la responsabilidad que tenemos sobre nuestros pequeños, aquellos que se ocuparan del futuro, a redes sociales, canales de comunicación, y su propia experiencia. 

Dejamos a nuestros chicos sin aquello que realmente les hará hombres y mujeres preparados, educación y valores, hemos substituido el valor de las emociones, el respeto, la empatía, nos les mostramos las consecuencias de sus actos. Enseñamos a nuestros pequeños la importancia de competir, de ser los mejores, del esfuerzo por ser los primeros pero ¿dónde queda todo lo demás? 

El buying es, ha sido y será un consecuencia de aquello que no enseñamos a nuestros hijos,  no podemos hacer una sociedad en la que una máxima sea que para conseguir un objetivo cualquier medio es valido, no podemos hacer una sociedad en la que el respeto a los demás no sea una prioridad, no podemos hacer una sociedad en la que no enseñemos a nuestros jóvenes a pensar, y valorar las consecuencias de sus actos. 

Dar una educación no radica únicamente en dar conocimientos teóricos, o una cultura, los valores también forman parte de la cultura de una persona y parece ser que han pasado a ser los grandes olvidados. No busquemos culpables en redes sociales, o la gran capacidad de difusión que tenemos ahora a nuestro alcance, los culpables están mucho más cerca, están en ti, en mi, en todos nosotros, porque al no formar parte de la solución, formamos parte del problema y la responsabilidad no es del que se sienta a mirar, es del que se sienta y mira sin hacer nada. Una vez más le damos la espalda a nuestra hija bastarda, la culpa. 

El TAXISTA Y EL BOTIJO



Lo maravilloso de las personas es que jamás dejan de sorprenderte, y a lo largo del tiempo he llegado a la conclusión de que el "taxista" es como una subespecie. Sin duda enriquecen un colectivo, dan una pincelada de, por decirlo de alguna manera, diferenciación al resto de las personas, sus opiniones y puntos de vista pueden pasar de ser algo fascinante a algo que propicie en uno la absoluta necesidad de saltar del vehículo en marcha.

Creo que sin duda se merecen una mención especial. Daría para escribir un buen libro, sería una importante inversión realizar el estudio de campo, pero desde luego creo que valdría la pena.

Hoy me centro en una de mis experiencias: la he denominado "el taxista y el  botijo". Tal y como me subí al taxi sabía que me esperaba un trayecto corto pero intenso, compaginaba 2 emisoras de radios, intereconomía y la cope, si ya cuesta entender a los comentaristas escuchando las emisoras de una en una, imaginad las dos a las vez. Reconozco que me costó unos segundo reaccionar mientras el taxista me miraba con el semblante serio y el ceño fruncido. Al fin pude reaccionar y le grite sin darme cuenta hacia donde nos dirigíamos, intentando llegar a sus oídos por encima del griterío de ambas emisoras, con un gesto de afirmación levantó bandera y nos pusimos en marcha.

Me pareció ver cierta mueca de desagrado, la distancia que íbamos a recorrer no era muy amplia, por lo que el monto tampoco ascendería a una gran cantidad, tal vez por ese motivo decidió entablar conversación conmigo, o castigar mis neuronas que fue justamente lo que hizo.

Mientras yo intentaba centrarme en mi ebook, que sin duda me resultaba mucho más interesante que los debates que se podían oír en las emisoras, y la conversación que de ellas se podía derivar, de golpe me sobresaltó el grito del Sr. Taxista:

-Eh! Señorita!! que le parecen estos ignorantes catalanes, ¿qué se creen? que aquí tienen diamantes, minas de oro, petróleo, como en otros países realmente ricos como Perú, Colombia, Ecuador - 

En ese momento, haciendo un esfuerzo importante por no propinarle una colleja, hice un ejercicio de respiración y me limité a emitir un sonido intentando mostrar indiferencia a su comentario, y un media sonrisa. ¿Realmente este hombre creía que los países que estaba mencionando eran más ricos y evolucionados? Sin duda así era, su vehemencia al exponer su opinión así lo daba a entender. Después de quedar totalmente noqueada, hice un gesto con la cabeza intentando sacudir esas frases de mi cabeza para poder centrarme de nuevo en lo que realmente me interesaba, mi lectura.

Él siguió parafraseando millones de improperios, insultos y comentarios despectivos, a los que yo intentaba no prestar atención con todas mis fuerzas, procurando realizar gestos neutros, sin apartar la mirada de mi ebook, con la vana esperanza de que se diera cuenta de que no tenía ningún interés en mantener una conversación con él, y mucho menos por donde estaba encaminando la conversación. Lo que sí me hubiera gustado era explicarle el significado de la palabra respeto, o incluso tatuárselo en la lengua.

Justo cuando creí que había captado mi absoluto desinterés, se volvió a girar mirándome fijamente, mientras estábamos detenidos en un semáforo, y señalando con desgana mi ebook me preguntó

- ¿Y eso qué es?...¿Un cacharro de esos para leer?-

En ese momento lo que realmente me apetecía contestarle era:

- Sí! justamente eso, ¿usted sabe leer?

Pero una vez más hice un ejercicio de autocontrol, y me limité a asentir con la cabeza, obligándome a ofrecer una plástica sonrisa, que posiblemente se debió parecer más a una mueca, pero dada la situación me sentí muy orgullosa del resultado.

No tengo muy claro en qué momento ese hombre pudo pensar que me interesaba su opinión, pero inició un monólogo que pretendía convertir en conversación, diciendo  frases como las que siguen.

- A mi la tecnología no me gusta, creo que es un atraso, nos hace ser seres inservibles. -
- Yo preferiría que la tecnología no existiera, ni lo móviles, ni ná. -


Empecé a sentir ganas de arremeter contra él toda clase de improperios, frases complejas que posiblemente ni entendiera, sin duda ese tipo estaba poniendo a prueba mi paciencia, de momento yo seguía ganando, lo que no tenía tan claro era hasta cuándo iba a poder seguir mordiéndome la lengua. Procurando utilizar un tono neutro atiné a hacerle un comentario, buscando entre mis carpetas mentales de frases tópicas en conversaciones banales, pude rescatar una que utilizo muy a menudo.

- Bueno hombre, la tecnología tampoco es tan mala, nos hace la vida un poco más sencilla -

Me sentí de lo más satisfecha, consideré que había conseguido salvar la situación, salir airosa y, creyendo concluida mi intervención, me volví a enfrascar en mi lectura, que ya no me resultaba tan interesante, pues hasta cada centímetro de mi cuerpo ya estaba tenso como un alambre, y me temía que en cualquier momento saltaría como si me pincharan el trasero con un alfiler.

Si en algún momento me pude plantear que el Sr. Taxista ya no me podía seguir sorprendiendo, como si de un mismísimo tren de mercancías se tratará su respuesta me arrolló sin compasión.

- Tonterías!! la tecnología nos complica la vida, mírenos!! somos unos pobres infelices, pendientes de que unos cacharros nos hagan las cosas, mi abuelo sí que fue un hombre feliz, el iba a su huerto todos los días, con su burro Antonio! al que tenía muy bien enseñado, sabía perfectamente el trayecto del huerto a casa, y mi abuelo podía ir echando una siesta o borracho, sin tener que preocuparse de que los putos mozos de cuadra le multen por ir borracho!! -


Cuando terminó su erudito discurso soltó una carcajada, y golpeo contra el volante su mano, dándose la razón pronunciando con todo convencimiento una frase de reafirmación, - Sí, señor!!, hizo que el bello de mi espalda se erizara como un gato, y casi pude sentir una torsión semejante a la de este animal cuando plantan cara a una amenaza.

Sin duda mi paciencia no es una fuente inagotable de energía, y el piloto de reserva hacía ya unos minutos que parpadeaba, anunciando que si el trayecto requería 15 minutos más se mascaría la tragedia.

El Sr. Taxista me brindó su ultimo parafraseo, me pareció la joya de la corona de la estupidez, el remate a una situación realmente extraída del más absoluto surrealismo. Le había subestimado, creí que ya no era capaz de superar tanta estupidez, pero se superó, ya lo creo que se superó!! El personaje espetó:

- ¿Sabe una cosa? -

Haciendo una pausa, que yo casi aproveché para propinarle la primera flecha verbal envenenada, por mi mente pasó como un rayo lo siguiente:

- Por su puesto unas cuantas más ¿y usted? ¿puede decir lo mismo?...

Entonces él interrumpió mi pensamiento con la siguiente disertación.

- El único invento realmente útil es el "botijo"! sí tal y como lo oye señorita, y no lo invento ningún catalán de mierda, lo inventaron en mi pueblo, en Albacete!! eso sí que es una joya de invento, es el único invento que es capaz de mantener el agua fresca sin necesidad de energía.

Ya está! hasta aquí, ya tenía bastante, por suerte prácticamente habíamos llegado al final del trayecto, y grité enérgicamente en catalán la siguiente retahíla:

- Nos quedamos aquí, aquí mismo ya me va bien, tenga - le dije enérgicamente ofreciéndole el dinero-, se puede quedar el cambio, y por cierto soy catalana, y adoro la tecnología pues gracias a ella hemos evolucionado, por desgracia no es el caso de todos y usted es la evidencia!! y ¿sabe una cosa? esta catalana le da el cambio para que se vaya a un bar y beba cuanto quiera, como hacía su abuelo, y espero que los "mossos" le retiren el carné de conducir, para que no pueda torturar a ningún pasajero más con su palabrería, ¿me ha entendido? porque si no se lo puedo repetir en castellano y que le quede bien claro. - Me bajé del taxi dando un portazo.-

Cuando me sentí a salvo fuera del vehículo me pude hacer la siguiente reflexión, acabas de demostrarte a ti misma una teoría, la paciencia es el músculo de nuestro cuerpo que adquiere más flexibilidad, y puedes ejercitarlo para hacerlo cada vez más resistente, pero en definitiva como cualquier otro músculo tiene sus limitaciones y si le exiges demasiado sufre una lesión!!

Así que me seguí diciendo a mi misma, has perdido los papeles, sí, es cierto, pero en definitiva ha sido instinto de supervivencia, estabas a punto de lesionarte el  preciado músculo de la paciencia y el día aún era muy largo y seguro que lo necesitaría.

El Sr. Taxista no se quedó muy conforme y aprovechando el ámbar del semáforo, apretó el acelerador y me hizo dar un respingo para que evitar que me golpeara, mi instinto me pedía levantarle un dedo, pero en definitiva, supongo que mis palabras también lesionaron su músculo de la paciencia y simplemente reaccionó, así que no pude más que sonreír y prometerme que esto lo tenía que compartir, así que aquí os dejo mi historia del "Taxista y el Botijo"